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Jul 03 2017

Teorías de la conspiración – HAARP

Durante décadas, HAARP ha sido uno de los objetivos favoritos entre los entusiastas de las teorías de la conspiración. La estación de investigación en Alaska ha sido acusada de controlar el clima, de provocar huracanes, de derribar el transbordador Columbia y hasta de controlar la mente. El 27 de agosto celebra una jornada de puertas abiertas.
 
Lo cierto es que el hecho de que HAARP tuviera origen militar (era un proyecto conjunto entre la fuerza aérea y la marina estadounidenses junto a la Universidad de Alaska y la DARPA) fue el caldo de cultivo perfecto para la paranoia. Si a ello añadimos que la instalación está en una zona remota y que tiene 180 antenas de aspecto ominoso en su patio trasero tenemos todos los ingredientes para que los amantes de las conspiraciones pongan el grito en el cielo.
 
Los científicos que gestionan actualmente HAARP hacen lo posible para dar a conocer sus actividades al público. Cada año celebran una jornada de puertas abiertas y hasta cursos de verano para los más pequeños.
 
“Esperamos que los visitantes sean capaces de apreciar la ciencia que hay detrás de HAARP. Queremos mostrar a la gente que la instalación no es capaz de controlar la mente ni de manipular el clima ni todas las otras cosas de las que ha sido acusada.”
 
Invitar a alguien que cree que una máquina puede controlar su mente a visitar esa misma máquina no parece la mejor de las ideas, pero los promotores de la visita guiada confían en que el evento ayude a explicar en qué consiste la investigación en HAARP. ¿Y en qué consiste esa investigación? Pues en estudiar la ionosfera. La retícula de antenas que tanto asusta a los amantes de los sombreros de papel de aluminio sirven para emitir potentes señales de radio de alta frecuencia a la ionosfera.

 

Las señales, que no son muydiferentes al viento solar, aunque mucho menos potentes, excitan los átomos de esta capa entre la magnetosfera y nuestra propia atmósfera y una batería de sensores y cámaras estudian el resultado. ¿Por qué tomarse tantas molestias en estudiar la ionosfera? Pues porque es una región de nuestro planeta especialmente difícil de estudiar (el aire es demasiado tenue como para enviar globos sonda) y porque es la capa donde rebotan nuestras señales de radio.
 
Estudiar la ionosfera era crucial para los militares porque ha servido para entender mejor su funcionamiento y mejorar los sistemas de comunicaciones. Un aburrimiento vaya. Es mucho más divertido pensar que usan esas ondas para cambiar el clima o para controlar la mente como postula el exgovernador de Minnesotta y antiguo luchador de wrestling Jesse Ventura.
 
 
 
 
 
Fuente: Carlos Zahumenszky

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